Para empezar detrás del proyecto estaba nada más y nada menos que Gunpei Yokoi, el visionario de Nintendo que ya había creado el Game & Watch. Mientras la competencia se decantaba por pantallas a color, Yokoi, contra la opinión de sectores de la propia Nintendo, defendio la pantalla monocromática para dar mayor durabilidad de las baterías, algo que debería ser inherente a una consola portátil. Esa decisión personal de Yokoi a la postre fue muy importante para el éxito de GameBoy.
Game Boy tuvo un precio de salida de unos 90€, mientras que Atary Linx costaba 180€ y GameGear 150€. A esto hay que añadir que la consola de Nintendo usaba “solo” 4 pilas AA, mientras que GameGear y Lynx necesitaban 6 pilas AA, pero aún usando más pilas, la batería de la competencia no duraba más de 4 o 5 horas, mientras que GameBoy tenía una autonomía de unas 15 horas.
La otra ventaja de GB fue por sus juegos, eran simplones, gráficamente malillos, pero tenían toda la jugabilidad y capacidad de enganche que siempre ofrece Nintendo. De primeras GB se vendía en un pack con Tetris, y eso ya es tener un as muy gordo a tu favor.
Otro tanto a su favor lo encontramos en la cantidad de accesorios que podían ponerse a GB, desde el obvio alimentador de corriente, hasta una impresora pasando por fundas, cámara, luz, lupa, altavoces, y el cable link, que permitía jugar dos jugadores simultáneos y echar un pique, por ejemplo al Tetris.
GameBoy tuvo unas ventas cercanas a los 100 millones de unidades en todo el mundo, sin contar las ventas de sus sucesoras (color, pocket…) lo que la convierte en la consola más vendida de la historia


